Tras este paréntesis en el devenir diario de este blog, debido a cuestiones técnicas, regreso a la red, con ánimos renovados.
Para ello, que mejor que una de las recetas que más gustan en casa: Pollo con nata y espinacas. Y os preguntaréis, ” y el roquefort ?”. Bueno, la verdad es que el roquefort es un añadido obligatorio de mi Cris, pués a ella no le gusta nada la nata, y eso que viene de familia con gran tradición pastelera.
Al tema.
Los Ingredientes son:
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Pechugas de pollo troceadas en trozos gorditos.
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Espinacas, frescas o congeladas, lo que más comodo os sea.
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Nata líquida para cocinar. Yo utilizo 2 tetrabricks de 125 ml cada uno
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Una cuña de queso roquefort, queso azul, o queso danés, de 100grs. si prescindís de él también sale muy bién.
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Nuez moscada molida.
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Sal y aceite de Oliva.
Elaboración:
Se doran las pechugas de pollo troceadas en una sartén con un poquito de aceite de oliva y sal , pero sin terminar de hacer, pués se deben de acabar de cocinar con la nata. Aparte herviremos las espinacas con un poquito de sal.
En una cacerola pequeñita hervimos la nata, a la que añadiremos, si así lo queremos el queso troceado, y sin dejar de mover para evitar que se nos pegue, llevaremos a ebullición hasta que el queso se funda y mezcle. A continuación añadiremos a esta salsa la nuez moscada molida.
Añadimos otro poquito de nuez moscada sobre la carne que permanece en la sartén, y añadiremos la nata, dejando que las pechugas se terminen de cocinar en dicha salsa a fuego lento.
Añadimos las espinacas justo antes de servir, para evitar que la salsa adquiera un color verdoso.
Por cierto, esta receta se la debo a mi amiga Eli, Gracias. Y, otra cosa , particularmente pienso que el truco está en ponerle mucha nuez moscada. Probad y me contais.
Fuerza y Honor.