Patatas fritas con queso.

Uno de los motivos por los que inicié este blog, fué el compartir las dificultades que padece un padre que no sabe cocinar para hacer comer a su hija pequeña cuando esta empieza a tomar comida de adultos.  Hoy, con 6 años, toda una mujercita, mi hija me ha dado una lección de simpleza y rotundidad.  Mientras que  yo por la tarde me estrujaba el cerebro pensando en que cenaría esta noche con mi hija, ella jugaba con el ordenador en una página web de una tal ” Dora la Exploradora“, por lo visto, según me ha explicado ella, viene a ser su ídolo,  su personaje favorito  de las series infantiles.  De pronto se levantó muy emocionada y se dirigió hasta el sofá donde me hallaba, -papi-, agitaba un folio escrito por ella delante de mis narices, (ya sabe escribir), -he cogido una receta de Dora la Exploradora y la quiero hacer esta noche-.  La receta en cuestión consistía en  patatas fritas con queso.  Tan emocionada la vi, que accedí a que esta noche ella fuese la cocinera en casa, con mi asistencia, lógicamente, para evitar accidentes.

La receta es muy simple:  patatas fritas horneadas con queso.  En primer lugar freímos las patatas sin dejar que se tuesten y depositamos estas en una fuente para el horno.  En segundo lugar añadimos queso,  (yo corté unas lonchas de un buén queso, pero que vamos, al gusto de cada uno), troceándolo entre las patatas para que se funda correctamente.  Horneamos unos minutos; puse el horno a temperatura fuerte, pués la chef no me la especificó, ” et voilá”.

Al momento estábamos comiendo, mi hija feliz, (¡ lo devoró todo!), yo feliz de verla y con una lección aprendida: Con los niños, la comida contra más simple y sabrosa, ¡mejor!.

Papas a lo pobre.

Si buscamos en Google” Patatas a lo pobre recetas” nos encontraremos con más de 73.000 entradas. En gran número de ellas nos encontramos con una modalidad de patatas que van acompañadas con huevos revueltos y vinagre. No dudo que esta sea la receta original, la que establecen los cánones y los gurús de la cocina, pero no es la que se come en mi casa, ni en la de mi madre, ni la de mis abuelos, ni en los restaurantes en los que las he pedido dentro de mi ciudad. Sin poner en tela de juicio la razón de los que las cocinan de otra forma, ni las entradas que pueda tener en Google al respecto, personalmente me voy a limitar a dar la receta tal como la hacía mi abuela.

Ingredientes.

  • Patatas, aprox. 1 kg para 4 personas.
  • Aceite de oliva, a ser posible virgen extra.
  • Cebollas, 1 grande.
  • 2-3 Pimientos Verdes.

Elaboración:

Se pelan las patatas y se cortan a rodajas, como si fueran para una tortilla española. A mi personalmente me gustan cortar las rodajas gorditas, aunque otros las prefieren muy finas. Se corta la cebolla en juliana y el pimiento en trozos grandes. Aunque había dicho que utilizásemos 1 cebolla y 2 ó 3 pimientos, puede variar según los gustos de los comensales. Por ejemplo, como me gusta mucho, prefiero pasarme en la cebolla.

Se hechan las patatas, la cebolla y el pimiento en una sarten sin aceite y es entonces cuando hechamos este en una cantidad tal que se quede justamente en el límite en el cual las patatas no llegan a cubrirse. Ponemos el fuego muy lento y dejemos que todo se cueza en el aceite; esto es muy importante, se trata de cocer no de freir.

A todo esto le añadimos un poco de paciencia y dejamos transcurrir el tiempo necesario hasta que las papas adquieran una consistencia esponjosa, (lo comprobaremos pinchándolas). Si lo prefieres en el último momento podemos dar fuerza al fuego para que se doren un poquito. A mi esto me da igual, yo lo que hago es no menear las patatas mas que al principio, con lo cual nos encontraremos que las patatas del fondo de la sartén aparecerán algo tostaditas y las de arriba se verán muy esponjosas, un buén contraste, la verdad.

Por último cuando las saquemos de la sartén debemos escurrirlas de aceite y si ya las acompañamos de un huevo frito con sus ajitos y unas gotitas de vinagre, ( para el huevo, no para las patatas), seguro que conseguiremos un plato exquisito a la vez que sencillo.

Estas son mis “Papas a lo pobre, comida de ricos”.

Buén provecho y buena mesa.

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